Objetivo o propósito de esta Reunión:  
Cada elemento de este material está dirigido hacia los niños y jóvenes de la Escuela Dominical. Todo el programa tiene la intención de dirigirlos a que tomen la decisión de volver a Cristo y reconciliarse con Él, dejar de andar perdidos y “volver al redil”. Al final de esta lección los niños sabrán de la alegría que hay en el cielo cuando un niño o joven que no conoce a Cristo le acepta en su corazón y se arrepienten de sus pecados y vuelven a Dios.  

 

Verdad central: 
Jesús dijo que cada vez que una oveja es rescatada hay alegría y celebración en el cielo, porque una nueva persona pasará la eternidad junto a Dios.

Preparación para el programa:  
La idea es ambientar el salón para una celebración especial con diferentes accesorios que usamos para una celebración de algún acontecimiento importante (serpentinas, gorros, etc). 

• Amarre globos en las bancas.

• Decore con papel crepé y otras decoraciones.  

• Infle globos y espárzalos por el lugar de celebración.  

• Toque música alegre, de celebración (en vivo o canciones grabadas).  

• Durante el tiempo de llamado habrá una oportunidad para celebrar.  

• La congregación puede usar el hashtag #2RDDjuventudedes durante o después de la reunión para compartir un breve testimonio, subir una selfie mientras celebran, compartir una parte favorita de la reunión, etc. ¡Así otros pueden ver el hashtag y observar celebraciones alrededor del Territorio! 

Materiales para el llamado al altar:
• Cotillón, cosas para celebrar. 
• Globos blancos con la cara de una oveja (Anexo 01). 
• Plumones, marcadores o lápices que marquen en los globos. 
• Caja grande que simule un redil. También puede delimitar un espacio en el salón cercado con sillas o marcarlo con cinta adhesiva en el piso. 
 
• Como sugerencia de música para el llamado, se puede usar la canción “Amor sin condición” (https://www.youtube.com/watch?v=FddTL87wIhM). 
• Para la celebración, la canción ¡Esto es una fiesta! (https://www.youtube.com/watch?v=b2nhLXpt0Mg)

Lectura Bíblica: 
Lucas 15:1-7 (Versículo para memorizar subrayado) 


1Muchos recaudadores de impuestos y pecadores se acercaban a Jesús para oírlo,

2de modo que los fariseos y los maestros de la ley se pusieron a murmurar: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos». 
3Él entonces les contó esta parábola: 4«Supongamos que uno de ustedes tiene cien ovejas y pierde una de ellas. ¿No deja las noventa y nueve en el campo, y va en busca de la oveja perdida hasta encontrarla? 5Y, cuando la encuentra, lleno de alegría la carga en los hombros 6y vuelve a la casa. Al llegar, reúne a sus amigos y vecinos, y les dice: Alégrense conmigo; ya encontré la oveja que se me había perdido”7Les digo que así es también en el cielo: habrá más alegría por un solo pecador que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.

Versículo para memorizar: 
Sugerencia 1 

Como la idea de la reunión es la celebración, se puede usar una piñata para aprender el versículo clave. 
Materiales:  
- Piñata, cualquier forma sirve.

- Palabras del versículo, cada una en un papel distinto, enrollados o doblados.

- Papel picado o confeti y algunos dulces. 
Ponga los papeles picados, dulces y palabras del versículo en la piñata y cuélguela en algún sector del salón. Pídale a los niños que se reúnan bajo la piñata y rómpala para que caigan los papeles. Entre todos deben ordenar las palabras para formar el versículo. 


Puede poner papeles del mismo tamaño de las palabras, pero en blanco para agregar dificultad. 
Dependiendo de la cantidad de niños, puede hacer 2 o más grupos con su piñata y premiar al equipo que arme primero el versículo y lo reciten todos juntos en voz alta. 
Puede hacerles repetir el versículo después de realizar esta actividad para que lo memoricen. 


Sugerencia 2 
Materiales:  
- Cartulina blanca

- Algodón en bolitas o papel picado o confeti 
- Pegamento 
Dibuje en una cartulina la forma de una oveja (Anexo 02). 
Escriba en el cuerpo de la oveja el versículo, lo suficientemente grande para que lo lean todos. 
Haga repetir el versículo a los niños y a medida que se lo vayan aprendiendo, vaya pegando las bolitas de algodón en la oveja tapando algunas palabras hasta que quede completamente cubierta de algodón. También puede ir echando pegamento sobre algunas palabras e invitar a algunos niños a tirar el papel picado o confeti a la oveja hasta cubrirla completamente. Haga que repitan el versículo las veces que se necesiten para que se lo aprendan y hasta que la oveja esté cubierta por completo. 


Lección Objetiva: 
La celebración 
Materiales: 


• Distintos elementos de cotillón, como gorros, antifaces, serpentina, globos, cornetas, matracas, etc. 
 

Preparación: 


Esconda en el salón un gorro debajo de la mesa que vaya a usar, pero que no se vea fácilmente, un antifaz debajo de la silla o banca de algún niño del salón y algo que haga ruido, como una corneta o una matraca, en cualquier otro lugar, como detrás de las cortinas o bajo el púlpito. Los niños buscarán estas cosas y no deben encontrarlas todas a la misma vez. 


Muestre todos los objetos de celebración a los niños y pregúnteles para qué se usan. Pídales que mencionen ejemplos fiestas y qué es lo que se celebra en ellas.  


Llame a 4 o 5 niños adelante.  


Voy a entregarle un objeto que se ocupa para celebrar y ustedes deben mostrarnos a todos cómo se usa. Entrégueles un gorro a cada uno, pero haga como que se le perdió el gorro para el último niño. Búsquelo por todas partes, como si estuviera asustado porque se le perdió, revise su bolso, a su alrededor y finalmente debajo de la mesa. ¡Aquí está! ¿Cómo llegó hasta acá? ¡Qué bueno que lo encontré! Muéstrese alegre de haberlo encontrado y entrégueselo al último niño. Pídales que modelen su gorro. 


Luego entrégueles un antifaz a cada uno y nuevamente haga como que se le perdió el ultimo antifaz. Vuelva a preocuparse esta vez pídale a los niños que le ayuden a buscar donde ellos están sentados. Cuando un niño lo encuentre bajo su silla alégrese y trate de contagiar su felicidad a los niños. Entregue el antifaz al último niño y haga que modelen sus antifaces junto a los gorros. 


Luego entregue algo que haga ruido y repita lo mismo, muéstrese desesperado por su pérdida, y haga que los niños le ayuden a buscar hasta que lo encuentren y celebre con ellos cuando lo hagan, felicite al que lo encontró y entréguelo al último niño para los hagan sonar. Pídales que vuelvan a sentarse. 


Así se ve una celebración, ¿cierto? Las personas se ponen gorros, antifaces y hacen ruido cuando están felices y celebrando algo, como el año nuevo o un cumpleaños.


Pero ¿cómo creen que me sentí yo cuando no encontraba el gorro, el antifaz y la matraca? 


¡Yo estaba muy preocupado! Y que alegría cuando lo encontramos, ¡sentí ganas de celebrar con ustedes! 


¿Alguno de ustedes ha perdido algo y luego de mucho buscar lo ha encontrado? Espere respuestas. Entonces saben a qué me refiero y entienden cómo se puede sentir Dios cuando ve que las personas andan perdidas por el mundo y luego las encuentra. En el cielo hacen una celebración cuando un pecador se arrepiente y llega a Dios.

Lección Bíblica: 


Introducción 


Hoy quiero que pensemos en 3 puntos muy importantes que podemos ver en la Lectura Bíblica de hoy: 


1. Jesús elige estar con personas pecadoras. 


Piensen por un momento sobre las personas en nuestra sociedad que son consideradas como «marginadas», las personas para las que no tenemos tiempo muchas veces. ¿Quiénes son este grupo de personas? (Permita respuestas). Ya sea que lo queramos admitir o no, la mayoría de las veces queremos estar con las personas que a todos les caen bien. Pensamos que ser populares y caerle bien a la gente es muy importante. Jesús no vivió Su vida bajo los límites establecidos por la cultura. Si lo hubiera hecho, hubiera pasado Su tiempo con todos los fariseos, pero la mayoría de las veces ¡Jesús estaba desafiando su pecado! Ellos siempre se equivocaban, y vemos eso en los versículos 1 y 2 del pasaje de hoy. Dice: «Muchos recaudadores de impuestos y pecadores se acercaban a Jesús para oírlo, de modo que los fariseos y los maestros de la ley se pusieron a murmurar: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”». Ellos pensaban que Jesús no debía perder Su tiempo con ese tipo de personas, pero Jesús no cedió a la cultura. En vez de pasar tiempo con la gente popular, Él pasaba tiempo con los lisiados y enfermos, junto a los que la sociedad consideraba indignos, despreciables, repugnantes y errados moralmente en sus estilos de vida. Jesús se relacionó con los marginados porque nos quería mostrar cómo edificar la iglesia una oveja perdida a la vez. Estos «marginados» no eran «marginados» para Jesús. Ellos eran los que estaban perdidos, solos y doloridos, dispuestos a reconocerlo. Estos pecadores estaban dispuestos a aprender, eran humildes, y ¡sabían que necesitaban a alguien que los salvara! Incluso Jesús se rodeó de un grupo de pecadores, Sus amigos más cercanos, ¡Sus discípulos!  

  
2. Jesús deja las noventa y nueve para rescatar a una. 

Descárguelo del siguiente link: https://bit.ly/2EHng13 

 


Este vídeo habla sobre las palabras de Jesús del pasaje de esta mañana. Jesús dice en Lucas 15:4: «Supongamos que uno de ustedes tiene cien ovejas y pierde una de ellas. ¿No deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la oveja perdida hasta encontrarla?» El amor de Jesús es tan profundo que aun si un pecador está perdido, Él irá por él. No hay nadie fuera del amor de Jesús, nadie que no es lo suficientemente importante para ir por él, nadie tan pecador que no pueda recibir Su gracia y misericordia.  


El pastor se toma muy en serio su responsabilidad por cada animal descarriado de su rebaño, como si no tuviera otro, como si no contaran los otros noventa y nueve. Ninguno le es indiferente, no quiere perder ni uno solo. Que le queden noventa y nueve no compensa la pérdida de uno. El pastor pone sobre sus hombros la oveja hallada. Cuando la oveja se extravía del rebaño, va corriendo sin meta de una parte a otra, se echa al suelo sin fuerzas y es preciso cargar con ella. El pastor la trata con más delicadeza que a las otras, porque Jesús nos ama, no importa qué. No te amará más si haces las cosas «correctas», y no te amará menos si pecas y haces cosas malas. Su amor es constante, firme, incondicional. ¡Te ama tanto! Él te ama y ama a los pecadores perdidos, incluso al que se aleja. ¡Él lo encuentra y lo trae a casa para celebrar! 


3. ¡Hay alegría y celebración cuando los perdidos vuelven a casa! 


Piensa en la vez que te has sentido más feliz en tu vida (Pida a los niños que cuenten algunas experiencias). ¡Esas son experiencias muy alegres! Ahora que entendemos un poco sobre la alegría, leamos los dos últimos versículos de nuestro pasaje. Lucas 15:57 «Y cuando la encuentra, lleno de alegría la carga en los hombros y vuelve a la casa. Al llegar, reúne a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo; ya encontré la oveja que se me había perdido”».  


¡Jesús nos dice que una gran celebración acontece cuando un pecador perdido se arrepiente y regresa a Dios! ¡Deberíamos celebrar eso también! Cuando leo este pasaje pienso en dos tipos de ovejitas:  


1. Una es el creyente que se olvida de lo que es verdadero y es azotado por el enemigo y el mundo. Esta es la ovejita que se apartó del cuidado del pastor y fue a caminar por lugares peligrosos donde puede sufrir un accidente en cualquier momento. A veces como creyentes nos extraviamos y quizá nos perdemos, pero sabemos que tenemos un Dios que siempre nos va a mostrar el camino de regreso a casa. Explique que Jesús es el único capaz de llegar hasta nosotros en cualquier situación y comprender qué significa estar abandonado y en peligro. 


2. La segunda ovejita es la persona que está completamente perdida y no conoce el camino. Esta persona no conoce a Jesús como su Salvador así que está desorientada, buscando algo qué seguir. Y cómo se alegra el pastor cuando esta ovejita se deja encontrar, por una única oveja que vivía perdida y ha vuelto a encontrar, así se alegra Dios por uno solo que era pecador y se convierte. Así es Dios. Ni un solo pecador le es indiferente. No se consuela con los muchos justos o las muchas ovejitas en el redil. Busca al pecador, también éste es suyo; nunca lo abandona. Le causa preocupación y dolor. Cuando el pecador extraviado se convierte, no le aguardan reproches de parte del pastor, solo su amor incondicional y sus cuidados.  


Jesús nos busca cuando nos alejamos y busca a aquellos que están completamente perdidos; aquellos que no lo conocen. 


Sin duda, la búsqueda por un terreno lejano, montañoso y pedregoso le significa un gran esfuerzo y cansancio seguro. Pero todo lo olvida cuando encuentra a la oveja perdida. Su alegría es tan grande que no puede guardarla para sí. La anuncia a los amigos y vecinos. Una y otra vez tiene que repetir: Ya encontré la oveja que se me había perdido. Como se alegra el pastor por una única oveja que se había perdido y que ha vuelto a encontrar, así se alegra Dios por uno solo que era pecador y se convierte. 


Conclusión y Llamado 


Esta mañana hablamos de tres cosas: 1. Jesús elige estar con las personas pecadoras, vimos que Jesús no hace diferencia entre las personas y nos ama a todos por igual. 2. Jesús deja a las noventa y nueve para rescatar a la una, y cuando la encuentra la trae de vuelta sobre sus brazos y le da todo su amor y cuidado. 3. ¡Hay alegría y celebración cuando el perdido regresa a casa!, tanto gozo siente el pastor, que olvida cualquier esfuerzo hecho y solo quiere contar lo sucedido a todo el mundo, ya que la oveja que estaba perdida ya no lo está.

 
¿Qué clase de ovejita eres? ¿Te gusta escaparte por lugares peligrosos y hacer cosas que sabes que están mal? ¿O andas perdido y sin rumbo, buscando a quien seguir?  


¡La Escritura nos dice que hay celebración cuando un pecador perdido es encontrado! ¿Quieres ser encontrado hoy?
 
Haga el llamado, invite a los niños y jóvenes a dejarse encontrar por Dios para que Él los guíe al redil, para que los tome en sus brazos y puedan descansar y dejar de estar asustados y solos. 


Mientras los niños están en el banco de penitentes, también puede invitar a los que ya son convertidos a orar por sus amigos o familia que aún no conocen a Cristo y que necesitan ser encontradas por el Buen Pastor. Tenga en el banco de penitentes globos blancos con caritas de ovejas (Anexo 01) y lápices para que escriban en ellos el nombre de la persona por la que van a orar. Puede tener una caja a modo de redil para que, una vez que terminen de orar, dejen el globo en su interior. 


Ahora ¡Celebremos y alegrémonos por las ovejitas que fueron encontradas hoy! ¡También por los que volverán al redil en el futuro! 


Una vez finalizado el tiempo de llamado, deje unos minutos para celebrar, ponga música, en vivo o grabada, y tenga souvenirs de fiesta, cotillón, globos y gorros.  


¡Celebremos!