DOMINGO CADETES LOCALES Y POSTULANTES

“UN LEGADO REDIMIBLE”

Recursos

INTRODUCCIÓN

El Domingo de Cadetes Locales y Postulantes es una oportunidad excelente para proveer una plataforma de ministerio para la juventud de su Cuerpo, y enseñar a su congregación la importancia de utilizar a los jóvenes en el ministerio. Es un buen momento para promover el programa de Cadetes Locales y animar a la congregación a involucrarse con los jóvenes mediante la oración.

Estos materiales de Cadetes Locales  y Domingo de Candidatos ayudan a los jóvenes a comprender lo importante que es que el Cuerpo de Cristo esté unido. Al observar la forma en que Dios entrelaza las historias de los héroes más improbables, los jóvenes de nuestro Ejército comprenderán el impacto que tiene cada persona en el Reino. Esto se puede lograr al conocer la historia y legado del Cuerpo y de cada familia en particular. También comenzarán a entender que ellos mismos pueden causar un impacto en su comunidad y congregación.

Este material incluye un bosquejo para la Escuela Dominical Unida, uno para la Reunión de Santidad oSalvación y un mensaje.

REFERENCIA DEL TEMA

ROMANOS 11:16b

“Si la raíz es santa, también lo son las ramas”.

PROGRAMA PARA LA ESCUELA DOMINICAL UNIDA

BIENVENIDA

ORACIÓN DE APERTURA

COROS

“Dios está aquí” (Nº 560)

“No hay Dios tan grande como tú” (Nº 638)

ACTIVIDAD: ÁRBOL FAMILIAR DEL CUERPO

Como preparación, compre o recorte en cartulina hojas de varios tamaños y el tronco de un árbol con sus ramas. Coloque el tronco en un lugar visible del Cuerpo, tal como dentro del templo, preferiblemente a 4-6 pies de altura.

Pida que los asistentes escriban sus nombres en una hoja y, si lo desean, una petición de oración al reverso. Los niños pueden completar hojas por las personas que no puedan asistir esa mañana. Coloque las hojas con nombres en las ramas del árbol, en el centro de la parte superior.

Si tiene un grupo pequeño, pida que los participantes escriban los nombres de los miembros de su familia en hojas individuales, y escriban peticiones de oración por cada uno de ellos. Coloque las hojas en la parte exterior de las ramas para crear un árbol más lleno y para reconocer el hecho de que todos estamos conectados en el Cuerpo de Cristo.

REFERENCIA BÍBLICA DE LA LECCIÓN

“Si la raíz es santa, también lo son las ramas”.

Romanos 11:16b (NVI)

Invente movimientos para los niños menores. Pídales que contornen sus pies como si fueran raíces, y luego vayan moviéndose hasta llegar a las manos como si fueran ramas. Luego, permita que otros muestren sus grandiosos movimientos de baile, siguiendo el mismo patrón de movimiento corporal, comenzando con los pies y subiendo hasta llegar a los brazos, mientras que repiten el versículo.

TESTIMONIOS

Tengan un tiempo de “Buenas Noticias/Malas Noticias”. Todos aquellos que levanten la mano pueden compartir algo bueno y algo malo que les sucedió durante la semana. Si comparten algo malo, también TIENEN que compartir algo bueno. Luego, conviertan esas cosas en alabanzas y peticiones de oración.

 

LECCIÓN

Lean Génesis 27:1-40 en una versión bíblica fácil de entender, como la Biblia Latinoamericana de Hoy o la Nueva Traducción Viviente. Pida que un par de voluntarios (diríjase a los cadetes locales primero) representen la historia, mientras que usted la lee.

Cuando terminen, haga que los voluntarios tomen asiento mientras que usted concluye la lección con el siguiente resumen:

Jacob y Esaú eran gemelos. Jacob era el menor, así que aunque  técnicamente  los dos tenían la misma edad, por haber nacido primero, Esaú recibía todo. Para poder tener algún reconocimiento, especialmente de su padre, Jacob tuvo que usar artimañas. Incluso su nombre significa “engañador”.

Esta historia muestra exactamente quién era Jacob; también nos muestra un poco del legado de este hombre y lo que dejó   a sus hijos. El abuelo de Jacob fue Abraham. Dios había hecho un pacto con él para bendecirlo, dar tierras a su familia, hacer de él una nación grande mediante la cual todas las personas de la tierra fueran bendecidas. Esta promesa pasó a su hijo Isaac, quien por error la entregó a Jacob. Pero Dios ya había decidido que Jacob era quien recibiría la  bendición. Dios tenía grandes planes para esta familia, y aunque las personas trataron de hacer Su obra por sí mismas, Él aun así cumplió Su promesa.

Jacob y Esaú eran gemelos. Jacob era el menor, así que aunque técnicamente los dos tenían la misma edad, por haber nacido primero, Esaú recibía todo. Para poder tener algún reconocimiento, especialmente de su padre, Jacob tuvo que usar artimañas. Incluso su nombre significa “engañador” 

 

Abraham fue la raíz de ese árbol familiar;   y la Biblia dice, en Romanos, que somos parte de la familia de Abraham, por creer en Jesús. Así que somos parte de las ramas de Abraham mediante Jesucristo, y podemos ser también santos.

Pida que todos aquellos que quisieran identificarse como parte de la familia de Abraham, coloquen un sticker en la hoja que tiene su nombre.

CORO

“Padre Abraham” (solo una estrofa)

ORACIÓN DE CIERRE

REUNIÓN DE SANTIDAD

BIENVENIDA Y ORACIÓN

LLAMADO A LA ADORACIÓN

Si Cristo viene a ti (Nº 142)

RECONOCIMIENTO A LOS CADETES LOCALES

Explique a la congregación lo que es un cadete local y reconozca sus logros. Este es un momento excelente

para entregar certificados de aceptación como Cadetes Locales.

TESTIMONIOS DE CADETES LOCALES

Permita que uno o dos cadetes locales compartan sus testimonios. Pídales que hablen un poco de su pasado y de cómo Dios está usando estas experiencias para moldear sus futuras oportunidades en el ministerio.

TIEMPO DE ADORACIÓN

Haga que sus cadetes locales elijan dos o tres canciones que creen  que encajan mejor  con el tema de la reunión y permítales dirigir a la congregación. Este momento también podría servir para que los cadetes locales acompañen en la música,  si alguno de ellos está en ese nivel.

LECTURA BÍBLICA

Jeremías 31:31-34, 33:14-16

OFRENDA

Durante la ofrenda, permita que los cadetes locales sean los que pasen por la ofrenda.

MENSAJE

“Legado espiritual: Un tapiz de historias”

CORO DE ORACIÓN CON ORACIÓN CONGREGACIONAL

Escoja un coro de oración y pida que la congregación tome unos minutos para practicar el ministerio intergeneracional mediante la oración. Pueden tomar algunas hojas del árbol de la Escuela Dominical Unida para orar por ellas, si necesitan algo para empezar.

CANCIÓN DE CIERRE

BENDICIÓN

DOMINGO CADETES LOCALES Y POSTULANTES:

“LEGADO ESPIRITUAL: UN TAPIZ DE HISTORIAS”

 El inicio es una parte clave de toda historia. Nadie puede entender completamente lo importantes que serán los eventos futuros sin conocer donde se iniciaron. La historia, legado, herencia  (comprender la historia, las raíces de la situación actual), trae a luz toda la importancia de los hechos presentes y los sucesos futuros. La importancia bíblica del linaje se hace evidente en todas las Escrituras. Y es debido a esta rica historia que la narración sobre Cristo toma vida. El paralelo crudo y honesto del linaje judío que da lugar al Mesías y cómo Dios es el autor de nuestra propia historia, resalta el cuadro completo del tapiz (el tejido por el que Dios se hace famoso). Estoy seguro que pueden pensar en las maneras en que Dios ha hecho grandes cosas en su vida mediante circunstancias y durante un periodo de tiempo. Tal vez ni siquiera estaban seguros de por qué Dios se estaba moviendo de esa forma, pero a posteriori les ha mostrado que siempre se ha preocupado por ustedes y su bienestar. Tener a un Dios que es soberano en el tiempo y el espacio nos permite confiar en  la historia, contada por generaciones de lo que Él ha hecho y desea hacer en nuestras  vidas;  conociendo el pasado, experimentando el presente y teniendo esperanza en el futuro.

Piensen en el legado que han recibido. ¿Quiénes son/ eran sus padres? ¿Qué hicieron? ¿Por qué fueron conocidos? ¿Pueden rastrear su historia familiar?  Vuelvan por las ramas de su árbol familiar. Si en algún punto generacional, quitaran o cambiaran a alguna persona de esa línea, todo lo que vino después sería alterado. Supongan que su ta ta ta tatarabuelo se hubiera casa- do con la hermana de su ta ta ta tatarabuela y no con ella. Una pequeña diferencia en la cadena, y ustedes no existirían. Ni su padre o madre. Las consecuencias para las generaciones futuras serían exponenciales.

Cada parte de la historia de su familia es importante y ha tenido un efecto en quiénes ustedes son ahora.

Veamos el linaje de Jesús, como se muestra en Mateo capítulo uno. Los estudiosos están de acuerdo en que el registro genealógico en Mateo denota la línea del padre terrenal de Jesús, José, quien habría sido su guardián y la parte de la familia que “contaba” como la línea ancestral real. El lado familiar de María también fue documentado en el pasaje de Lucas, aunque históricamente, no se le habría dado tanta importancia como a la línea de José. Mirando las dos líneas generacionales, Jesús cumplió las condiciones generacionales para Mesías por los dos lados. Mateo 1:6 muestra el lazo de linaje del rey David, y el versículo 3 menciona su línea como de la tribu de Judá. (Lucas 3:32 y 34 lo confirman). El Antiguo Testamento era específico en cuanto a cuál sería la historia familiar del Mesías, retrocediendo hasta la proclamación de Jacob en Génesis 49:10. “El cetro no se apartará de Judá, ni de entre sus pies el bastón de mando, hasta que llegue el verdadero rey, quien merece la obediencia de los pueblos” (NVI).

Esto provee una perspectiva interesante para la historia de Cristo; ya que a las mujeres no se les daba mucha prioridad, como tampoco a los niños de la familia que vinieran después del primogénito. Eso fue lo que dio fuerza al escándalo de la historia de Jacob y su hermano Esaú, cuando el segundo nacido engañó a su padre Isaac para recibir la bendición del primogénito. Jacob, luego, hace el mismo truco de cambiar el orden con sus propios hijos, aunque con objetivos diferentes en mente. Judá era el cuarto hijo de su primera esposa, Lea. Ella lo había llamado “Judá” porque el hecho de haber dado tantos hijos varones a su esposo la hacía gritar alabanzas al Señor. Judá significa “alabanza”. Sus hermanos mayores, Rubén, Simeón y Leví todos fueron llamados así porque Lea no era amada por Jacob, como era amada su segunda esposa Raquel (herma- na de Lea). Como estoy seguro que recuerdan, este árbol familiar está lleno de giros inesperados, dolor   y llanto al Señor. Pero todo encaja. Rubén suena como el vocablo hebreo para “Él ha visto mi miseria”, Simeón significa “Aquel que escucha”, y Leví suena como la frase “sentir cariño por”. Judá fue el primer hijo de Jacob que no fue llamado con base en la lástima por sí misma, sino más bien en un deseo profundamente arraigado de devolver al Señor. Tal vez sea una coincidencia. Pero nuevamente, en Génesis 49, cuando Jacob está en su lecho de muerte, pasando la bendición  a sus hijos, se acerca a los primeros tres y los deshonra; a Rubén por ser adúltero, a Simeón y Leví por ser violentos. Entonces, es el cuarto hijo, Judá, quien recibe la primera bendición en la familia y Jacob profetizó que el Mesías vendría de él. Hablando de legados, esto era culturalmente inédito, que el hijo menor de una esposa se convirtiera en la nueva cabeza de la familia. Pero así es como Dios estaba tejiendo una historia, porque en el versículo 28 del mismo capítulo dice que “los bendijo con un mensaje apropiado para cada uno”. (NTV)

El linaje de Cristo incluye al menos dos generaciones consecutivas de hombres que culturalmente no deberían tener lugares de honra, cuyas fallas de carácter y errores se notan claramente en la Escritura, pero cuyas vidas y legados fueron redimidos mediante la mano de Dios al traer al Salvador. Y si miramos de nuevo el capítulo uno de Mateo, también incluye la mención de cuatro  mujeres,  cada  una con su historia corrupta. Tamar, Rahab, Ruth y Betsabé son parte integral de la línea  del Mesías, dos de las cuáles no eran ni siquiera  judías.  Cada  una de ellas tiene un pasado escandaloso y sórdido. La Biblia no es “para todo público”, y las historias de una adúltera incestuosa, una prostituta famosa, una viuda gentil que se lanzó a un hombre y una mujer tomando baño que engaña a su esposo mientras  éste está en la guerra; todas no solo proporcionan historias fascinantes que llevan al nacimiento de Jesús, sino que nos ofrecen alguna esperanza de que no vamos a perder la redención. Cada parte de la historia de Cristo tiene significado y por lo tanto da significado a nuestra propia historia, ya que Cristo vive en nosotros. Marcus Garley dijo: “Un pueblo sin el conocimiento de su historia, origen y cultura es como un árbol sin raíces”. ¿Cuántas de sus raíces, personal o bíblicamente hablando, han examinado?

Sus circunstancias presentes pueden ser alteradas por esta comprensión y apreciación de su rico linaje espiritual. Aquellas personas  en  su  vida que les han enseñado, educado y que han orado por ustedes durante años son su linaje espiritual.

Ellos pueden ayudarles a crecer continuamente al alimentarse de estas ramas de su Árbol Familiar de la Iglesia. Sin embargo, su linaje espiritual también impacta su expresión actual de fe. Romanos 11:16 dice: “Y dado que Abraham y los otros patriarcas fueron santos, sus descendientes también serán santos, del mismo modo que toda la masa de pan es santa porque la porción que se da como ofrenda es santa. Pues, si las raíces del árbol son santas, las ramas también lo serán” (NTV). Ustedes han sido injertados en la familia de creyentes, y ahora comparten esta historia plena y vibrante de historias y mensajes.

Veamos a los discípulos. Como varones judíos, tenían la obligación de ir a la escuela desde pequeños, para ser entrenados en las Escrituras. De todo esto, es seguro que adquirían una comprensión inherente de la preciosidad de su lenguaje y tradición. Deberían haber podido reconocer al Mesías por sus estudios. Deberían haber sabido el lugar  que ocupaban en el avance del Reino. Y aun así  con frecuencia no tenían ni idea. Pero muy en lo interior, deben haber tenido la corazonada de que algo importante estaba sucediendo. Después de todo, dejaron sus empleos, y a sus familias, para seguir a Jesús y aprender de Él. Al aceptarles en Su círculo de confianza, Jesús  puso  sobrenombres a algunos de ellos, para resaltar sus identidades. A Santiago y Juan los llamó “Hijos del Trueno”, probablemente por sus temperamentos fuertes y la forma intrépida de hablar. Aunque, durante tres años de interactuar constantemente con Jesús, estos dos apóstoles cambiaron. Santiago fue el primer apóstol en ser martirizado, y Juan se convirtió en un pilar para la Iglesia Primitiva, el autor de cuatro libros de la Biblia y el amigo más confiable de Jesús. Pedro vino a Jesús como Simón, que significa “él ha escuchado”. Como pescador, tenía la reputación de hablar sin pensar todo el tiempo. Pero cuando vino a Jesús y declaró que sabía que era el Mesías, Jesús cambió su nombre a Pedro, que significa “roca”, declarándolo como base para la iglesia que estaba desarrollando. Él escuchó la verdad que Jesús enseñó y fue escuchado como poderoso  evangelista en los primeros años posteriores a la ascensión de Cristo. Esto no significa que fue cambiado instantáneamente, de hecho, justo después de cambiar su nombre, le dijo a Jesús que de ninguna manera iba a morir, contradiciendo lo que Jesús mismo estaba hablando. En Mateo 16:21-28, vemos que Jesús le reprendió duramente por esto. La obra en Pedro aún se estaba realizando, igual que sucedió con Santiago y Juan, igual que sucedió con los otros discípulos, igual que  está  sucediendo  con  ustedes y conmigo. Pero en algún punto, la combinación del estudio del que venía y la interacción con quién es Jesús, el carácter del Redentor, hizo que Pedro entendiera. Y su ministerio evolucionó con sus circunstancias. Pasó de ser un pescador a ser un seguidor y a un predicador en las esquinas.

Tomen un momento para pensar en dónde están.

¿Están justo en el meollo del asunto, o están esperando algo que vendrá? ¿Están viviendo una rutina diaria que hace los días agotadores o se encuentran intrigados por una nueva oportunidad que se ha presentado y están tentados a lanzarse con ambos pies? ¿De quiénes se han rodeado? ¿Qué herramientas tienen para ayudarse? Es importante notar que el ministerio y la comunión no se restringen a solo “su grupo” de personas. El mismo ministerio de Jesús combinaba a personas de todas las edades y estilos de vida. El recibió a niños en su regazo y sanó a suegras. Múltiples generaciones fueron traídas a este grupo caótico de personas, y cuando llegó el Pentecostés, explotó y se convirtió en una familia de miles, de todas las edades y razas. La ley del Antiguo Testamento debía ser enseñada a todos los niños y todas las generaciones debían tener acceso a ella, y “sin embargo, Cristo ya cumplió el propósito por el cual se entregó la ley” (Romanos 10:4, NTV) así que Él ha llenado el vacío generacional.

¿Cómo muestra nuestro Cuerpo un enfoque multigeneracional en el ministerio, y cómo podemos mejorarlo?

C.S. Lewis dijo: “Si leen la historia, encontrarán que los cristianos que hicieron más por este mundo fueron precisamente aquellos que pensaron más en el mundo venidero. Es desde que los cristianos han dejado de pensar ampliamente en   el otro mundo que se han hecho tan ineficientes  en este”. Al entender nuestra historia y evaluar nuestro presente, ¿cómo vemos el futuro? Nuestras historias personales causan impacto en cómo tomamos el ministerio en nuestra área, pero nuestra historia espiritual nos muestra las  herramientas que se nos han dado para avanzar en nuestro ministerio. Juntos, podemos evaluar los patrones que hemos visto y los resultados que han tenido aquellos patrones. Este es nuestro derecho de nacimiento, nuestro legado, ver la gran necesidad que tienen aquellos que nos rodean de ser injertados en nuestra familia de creyentes, y de experimentar, como lo hicieron los apóstoles y cómo  lo hacemos nosotros, para reflejar el verdadero carácter de Jesús.

¿Alguna vez han pensado  en los héroes  de la fe, que se nombran en Hebreos 11, y notado cuántos de ellos estaban en el árbol familiar de Jesús? De los dieciséis que se mencionan explícitamente, la mitad son ancestros directos de Cristo. Dios les dio una esperanza y un futuro.

El mismo Dios les promete “una esperanza y un futuro” y terminar la obra que comenzó en ustedes. Él es el mismo que conoce su corazón y anhela compartir con ustedes. Él desea mostrarles aquellas herramientas que les ha dado y la historia en la que pueden usarlas. Dios ha entretejido todas estas historias, usando a personas simples que el mundo pensó que no eran nada, ¡para crear un legado diverso que muestra  redención  en cada giro y esperanza de que vendrán cosas aún mejores!

Ustedes comparten una herencia expresiva  con pilares  de fe. Ustedes tienen el privilegio de tener la sangre de Cristo marcándolos para Su servicio, un llamado activo y de proclamar con ímpetu el significado del Cristianismo. Entonces, ¿a dónde los llevará su historia? ¿Qué tanto elegirán brillar en el tapiz de esta historia?

“Pido que les inunde de luz el corazón, para que puedan entender la esperanza segura que él ha dado a los que llamó – es decir, su pueblo santo-, quienes son su rica y gloriosa herencia. (Efesios 1:18, NTV) “y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder.

Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre. Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz” (Colosenses 1:11-12, NTV). Amén.

COROS DE ORACIÓN

“Dios puede intervenir” Nº 582

“Fija tus ojos en Cristo” Nº 564