Introducción

Permanecer todo el día en casa no es fácil. Estar impedidos de salir durante semanas es, incluso, penoso. Lo es para las personas adultas, y lo es para niñas, niños y adolescentes. La convivencia en cuarentena es un asunto muy serio. El castigo físico y trato humillante utilizado como método de corrección en la crianza, puede incrementarse en contextos de ansiedad, monotonía y otros múltiples factores desencadenantes de estrés. La violencia, sin embargo, no resuelve nada, aumenta la sensación de inseguridad, perturba el discernimiento y conspira contra la autonomía de quien la sufre. En suma, daña gravemente.  Si queremos niños, niñas y adolescentes saludables, ese no es el camino. 


Con una conexión entre niños, niñas, adolescentes y sus cuidadores se puede fortalecer el sistema inmune desde el cuidado con ternura. Este tipo de vínculo promueve la contención del estrés, angustia, miedo e impotencia de niños, niñas, adolescentes y cuidadores frente a la pandemia de CoronaVirus. Recordemos que el cuerpo tiene un sistema inmune que nos ayuda a enfrentar las vulnerabilidades que el virus genera

Pautas para una buena convivencia durante la cuarentena:

- Funcionamiento familiar Acordar

 

nuevas normas de funcionamiento familiar, no van a ser las mismas que antes, cambia casi todo. Al cambiar el contexto, todo el sistema familiar cambia. Por ejemplo: Quién lava los platos, quién cocina, quién trabaja en la computadora, a que hora se hace cada cosa y con quién. Si hay menos dinero porque se perdió el trabajo, como vamos a organizarnos, etc.

- Rutinas de cada miembro de la familia

 

La importancia de tener rutinas para cada miembro y no las mismas para todos. No necesariamente estar todos juntos en el mismo espacio todo el tiempo, lo que es insostenible. Mantener rutinas es imprescindible para transitar este caos con fin  indefinido, y hay que acordarlas. Por ejemplo: A qué hora se levanta cada uno,  cuando se estudia, cuando y con quién se juega, mientras la mamá esta en zoom trabajando el perro esta en otra habitación con los niños , tal noche el papá juega solo con Pepito, en tal horario los adultos hacen tal cosa y los niños miran la tv , el trabajo termina a tal hora, etc

Crianza positiva

La crianza positiva es una forma de educar y disciplinar a los niños, niñas y adolescentes sin golpear ni humillar. Ella toma en cuenta su autonomía y sus capacidades. Los pilares de la crianza positiva son:

Objetivos a largo plazo:

Muchas veces nos centramos en el corto plazo. En la crianza, por ejemplo, queremos que nuestro nuestro niño, niña o adolescente, o no haga, algo ya. Porque nos parece mejor, lo correcto o, simplemente, nos conviene. Sin embargo, centrarnos en ello puede impedir nuestros objetivos a largo plazo, es decir, lo que queremos lograr en realidad. A la pregunta, qué clase de personas esperan que sean, muchas personas responden: buenas personas, amables, respetuosos, solidarios, responsables, y que sepan tomar buenas decisiones. Esos son sus objetivos a largo plazo, no debe perderlo de vista.

Por ejemplo, Jorgito tiene 3 años y ha dejado sus pinturas y papeles sucios tirados en el piso. Su mamá se molesta, le grita, lo saca de allí y limpia y ordena el desastre. Ella reaccionó según el corto plazo. Limpió y ordenó todo. Pero pudo hacerlo de otra manera, pidiéndole a Jorgito que recoja lo que ensució, y ayudándole a hacerlo bien. Si la mamá quiere que su hijo sea responsable, esa es una oportunidad para enseñarle. Sin golpear ni humillar.