Introducción

En muchos países de América  Latina, los gobiernos han decretado el aislamiento social obligatorio por la pandemia del Coronavirus. Las familias deben pasar ahora más tiempo juntas.

 

Estar mucho tiempo en un lugar cerrado puede generar mayor estrés debido a la falta de trabajo o sentimientos de frustración relacionados con los roles y el buen funcionamiento del hogar.

 

Es posible también que aparezcan casos de violencia hacia algún miembro de la pareja o hacia los niños, niñas y adolescentes. Esta guía  ofrece consejos prácticos para saber qué hacer en estos casos.

La Violencia Familiar

Es importante distinguir entre los conflictos familiares y la violencia. Los conflictos pueden ocurrir con frecuencia y son una oportunidad para que los miembros de la familia puedan llegar a acuerdos y fortalecer sus relaciones familiares. La violencia es distinta. Ella nunca debería ocurrir y no puede ser vista como algo “normal”. 

Por esta razón, la violencia puede ser denunciada a las autoridades. Pero, ¿qué es la violencia? Es toda conducta que hace daño a otros a través del abuso de poder. Existe daño cuando no dejamos a los integrantes de la familia:

 

  • Expresarse libremente.

  • Movilizarse.

  • Sentirse bien con uno mismo.

  • Decidir por uno mismo.

Cuando una persona usa su posición de dominio (mayor fuerza física, su autoridad como padre, madre, cuidador, esposo o esposa, la relación de confianza que se deposita en ella, etc.) para imponer su voluntad sobre otras y no dejarlas decidir por sí mismas.

VIOLENCIA EN LA PAREJA

La violencia puede ser física, psicológica, sexual y económica. Es física cuando hay golpes, tirones de pelo, pellizcos, empujones, se lanzan objetos o hay amenazas con objetos o armas. 


La violencia psicológica puede darse de distintas maneras, por ejemplo, a través del maltrato verbal (insultos, comentarios que humillan, alzar la voz, gritar o hacer gestos intimidantes, etc.). También a través del maltrato emocional (mentir persistentemente, no dar explicaciones de nada, culpar al otro de todo lo que sucede, ignorar la presencia del otro). 


De igual manera, a través de tácticas de presión (manipular, chantajear, hacer amenazas), faltas de respeto (interrumpir, no escuchar, no responder, no respetar sus opiniones, manipular el sentido de las palabras) o situaciones de control (impedir que la persona salga, invadir la intimidad, mostrar celos, controlar correos y llamadas, escuchar conversaciones telefónicas, etc.). 


La violencia sexual ocurre cuando se manipula a la pareja o se le insiste para tener relaciones sexuales. También cuando se le fuerza a tener relaciones sexuales contra su voluntad, se le obliga a no usar algún método anticonceptivo, etc.


La violencia económica ocurre cuando se niega a otro miembro de la familia el acceso a los recursos que permiten satisfacer sus necesidades. Por ejemplo, no apoyar económicamente el hogar, restringir el acceso al dinero a las cuentas, destruir los bienes materiales de la otra persona, etc.